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Cáncer: Un rudo adversario IRT Terapias Terapias en casa Diferencia del Hospital Oasis Oxidar el Cáncer Transducción de señales celulares Pre-acondicionamiento oxidativo Terapias anti-inflamatorias Terapia metronómica Nutracéuticos: Control del Cáncer Nutracéuticos: Cánceres específicos Medicamentos: Control del Cáncer Cirugía y Radiación Régimen alimenticio y ejercicio Apoyo emocional Cuidado del espíritu Estadísticas de sobrevivencia El estrés oxidativo y cómo se enfrentan a él las células Quizá sea común saber que los radicales libres y los oxidantes son los mediadores más importantes de la enfermedad, pero ¿qué son esos compuestos? En las moléculas estables los electrones se presentan en pares. Las moléculas que contienen un número impar de electrones tienden a ser inestables y se conocen como radicales o radicales libres. Como son inestables, tienden a tomar un electrón de otra molécula o a ceder su electrón sin par a otra molécula. En cualquiera de los dos casos, la molécula atacada suele convertirse, en el proceso, en un radical. En las células vivas, esto conlleva una reacción en cadena con daño molecular. Principalmente, los radicales libres surgen en las células del cuerpo por la donación de un electrón al oxígeno molecular, lo que genera un compuesto conocido como superóxido. Esta reacción es catalizada por varias reacciones enzimáticas propias de las células. El superóxido, espontáneamente o por reacciones catalizadas mediante enzimas, origina otros compuestos reactivos tales como el peróxido de hidrógeno o el peroxinitrito. Estos compuestos no son en sí mismos radicales libres, pero a menudo los originan y también alteran la estructura y función de las proteínas al oxidarlas. Los ácidos grasos insaturados de las membranas celulares también son propensos a oxidarse por radicales libres. Los seres vivos han tenido que desarrollar mecanismos antioxidantes debido a que el daño no contrarrestado de los radicales libres y oxidantes causa mayores cambios, a menudo adversos, en las estructuras de las proteínas y grasas de las células. Ciertas enzimas, así como las moléculas que ceden electrones conocidas como antioxidantes, "reparan" a los radicales libres cediendo los electrones. Esto puede funcionar para prevenir o deshacer el daño causado a las moléculas biológicas por las reacciones oxidantes. Ejemplos son las enzimas como el superóxido dismutasa, la catalasa, el glutatión peroxidasa y la tiorreductasa y moléculas antioxidantes tales como glutatión y vitaminas C y E. En el metabolismo celular normal, la producción de oxidantes se equilibra con la acción de mecanismos antioxidantes que previenen que el daño de los radicales libres se salga de control e invada células; pero a veces, ya sea por exceso de producción de radicales y oxidantes o debido a mecanismos antioxidantes que no protegen adecuadamente, el perjuicio de los radicales libres llega a límites altos, condición conocida como estrés oxidativo. El estrés oxidativo no siempre es malo: algunos medicamentos citotóxicos eliminan las células cancerosas, induciendo estrés oxidativo. Por otro lado, como veremos, un nivel moderado y constante de estrés oxidativo en algunos cánceres, los vuelve más agresivos y más difíciles de eliminar. Una alta proporción de cánceres presenta una actividad baja de la enzima catalasa, la cual degrada el oxidante químico peróxido de hidrógeno.1-3 Esta adaptación resulta benéfica para el cáncer. Aunque los químicos oxidantes son tóxicos para las células, el aumento moderado en el estrés oxidativo contribuye al crecimiento y supervivencia de muchos cánceres.4-7 Sin embargo, niveles bajos de catalasa intracelular vuelve a los cánceres potencialmente vulnerables al ataque con peróxido de hidrógeno. Los investigadores de los National Institutes of Health de Estados Unidos descubrieron que las concentraciones altas de vitamina C (ascorbato) reaccionan espontáneamente con el oxígeno molecular dentro de los tumores para generar grandes cantidades de peróxido de hidrógeno, que es letal para las células tumorales que contienen poca catalasa. Estas grandes concentraciones sólo pueden lograrse con elevadas dosis de vitamina C administrada por vía intravenosa. La administración oral no es efectiva en este caso.10 Estos hallazgos justifican ciertos reportes de casos previos de regresión tumoral objetiva en los pacientes con cáncer tratados en repetidas ocasiones con alta dosis de vitamina C administrada por vía intravenosa. La vitamina C no es tóxica para los tejidos saludables normales, porque tienen niveles altos de catalasa. El protocolo actual asegura que los niveles de vitamina C en sangre y tejidos permanecerán altos, con niveles de milimoles cercanos a aquellos del azúcar en sangre durante por lo menos cuatro horas. Vitamina K3 como coadyuvante La habilidad del ascorbato (vitamina C) para generar peróxido de hidrógeno en los tumores al parecer depende de la presencia de catalizadores desconocidos que pueden transferir electrones del ascorbato a las moléculas de oxígeno y generar el compuesto inestable superóxido.8-9 Este último se convierte rápidamente en peróxido de hidrógeno, que puede moverse hacia las células cancerosas y media la muerte celular del tumor lograda con la terapia de ascorbato. El Dr. Mark Levine, cuya investigación nos alentó para desarrollar el protocolo IRT-C, plantea que el hierro extracelular enlazado a proteínas sirve como catalizador.9 No obstante, la disponibilidad de este catalizador varía de tejido a tejido y de persona a persona, dependiendo del estado nutricional o la genética. Además, no hay razón para suponer que los niveles de este catalizador sean suficientes para permitir una generación intensa óptima de peróxido de hidrógeno en los tejidos. Sin embargo, no es necesario depender de los catalizadores endógenos desconocidos para este propósito. Ciertas moléculas orgánicas solubles pequeñas pueden realizar la misma función catalítica, acelerando la trasferencia de electrones de ascorbato al oxígeno. En particular, la menadiona, también conocida como vitamina K3, tiene esta capacidad.14 La menadiona puede ser apropiada en particular para este propósito, puesto que se ha utilizado clínicamente desde hace mucho tiempo como fuente de actividad de la vitamina K. Además existe literatura científica sustancial que demuestra que in vitro la incubación conjunta del ascorbato de sodio y la menadiona son en ocasiones selectivamente tóxicos para las células cancerosas. Este fenómeno ha sido demostrado en una gran variedad de cánceres humanos y de roedores.16-20 De manera paralela a los estudios que reportan que las altas concentraciones de ascorbato por sí solas producen tal toxicidad, se ha demostrado in vitro que la incubación concurrente con la enzima catalasa —la cual destruye el peróxido de hidrógeno— disminuye notoriamente esta toxicidad y se confirma que el peróxido de hidrógeno media este efecto aniquilador del cáncer. Por otro lado, las células cancerosas que tienen niveles de catalasa relativamente bajos son más susceptibles a esta toxicidad que las células cancerosas con niveles altos de esta actividad. La susceptibilidad efectiva de las células cancerosas, en contraste con las células normales, refleja la tendencia de los cánceres a presentar niveles más bajos de catalasa y otras enzimas, las cuales eliminan el peróxido de hidrógeno.14,21 Esto, a su vez, refleja que las concentraciones bajas de peróxido de hidrógeno promueven la proliferación celular y la sobrevivencia en muchos cánceres. En otras palabras, la actividad baja de catalasa permite a los cánceres mantener concentraciones modestas de peróxido de hidrógeno, lo que hace que algunos cánceres se vuelvan más agresivos21 y viables (capaces de vivir), hasta que son atacados con altas concentraciones de ascorbato. Los investigadores de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, han sido pioneros al demostrar la utilidad potencial del ascorbato y menadiona en la terapia de cáncer. En particular han comprobado que la inyección, o incluso la administración oral de estos agentes, retrasa el crecimiento del cáncer y de las metástasis en roedores con tumores.14, 22, 23 Reportan que esta terapia se tolera bien, sin daño evidente a los tejidos normales y recomiendan que esta estrategia se evalúe en estudios clínicos. También corroboran que el ascorbato y la menadiona interactúan sinérgicamente con ciertos medicamentos quimioterapéuticos citotóxicos para destruir las células cancerosas, debido a que un aumento concurrente en el estrés oxidativo hace más efectivos a estos medicamentos.24 Esta observación se ha confirmado de manera independiente,25 ya que existen reportes de que la menadiona por sí sola potencia la citotoxicidad de ciertos agentes quimioterapéuticos debido a que, en concentraciones lo suficientemente altas, la menadiona intracelular genera un estrés oxidativo al transferir electrones desde las moléculas intracelulares hasta el oxígeno.26, 27 La vitamina K3 inyectable se administra justo antes de las infusión intravenosa de vitamina C, con el propósito de que la inclusión de menadiona en la administración intravenosa de ascorbato potencie la generación de peróxido de hidrógeno en los tumores, y favorezca una mayor y sustancial destrucción de células en aquellos cánceres cuya actividad de catalasa es lo suficientemente baja. Oxigenación del tumor: ozono y Perftec Sin embargo, la estrategia anterior sólo puede funcionar bien en tumores con niveles adecuados de oxígeno, puesto que el ascorbato reacciona con el oxígeno para producir peróxido de hidrógeno. Ciertas porciones de los tumores tienden a ser hipóxicas, ya que el flujo de sangre en los tumores a menudo es lento comparado con el que se suministra a los tejidos normales. Obviamente, esto podría comprometer la eficacia antitumoral de la terapia con vitamina C. Para superar este problema, el Hospital Oasis of Hope emplea varias técnicas complementarias que elevan el contenido de oxígeno en los tumores. La autohemoterapia ozonizada (O3-AHT) altera las propiedades de la sangre para que sea menos viscosa, sus elementos celulares sean más flexibles y los glóbulos rojos oxigenados liberen mas oxígeno a los tejidos. Esto último se debe a un cambio hacia la derecha en la curva de disociación de oxígeno. También la O3-AHT promueve la vasodilatación al estimular la liberación de óxido nítrico en la capa endotelial de las arterias pequeñas. El resultado neto es una mayor cantidad de oxígeno en el tumor.29, 30 Muchos tumores tienen zonas en las cuales el contenido de oxígeno es bajo y las células tumorales hipóxicas son más difíciles de erradicar con radioterapia o quimioterapia. Por eso, los protocolos que aumentan los niveles de oxígeno en los tumores tienen el potencial de ser medidas coadyuvantes en la terapia del cáncer. Científicos del Instituto para la Investigación del Cáncer en las Islas Canarias reunieron a 18 pacientes de cáncer y utilizaron sondas especiales con agujas para medir el contenido de oxígeno de los tumores antes y después de tres sesiones de O3-AHT. Establecieron que había menos regiones tumorales hipóxicas después de la O3-AHT. En el Hospital Oasis of Hope, la O3-AHT se emplea no sólo junto con la quimioterapia, sino también con altas dosis de ascorbato de sodio intravenoso para la IRT-C. La O3-AHT consiste en extraer 200 mililitros de sangre del paciente y tratarla con una mezcla de ozono y oxígeno para transfundírsela después. Este procedimiento se repite varias veces a la semana. Es importante enfatizar que el Hospital Oasis of Hope emplea la técnica de la O3-AHT que se ha utilizado ampliamente en Europa durante décadas con un historial de seguridad excelente. La seguridad de esta técnica radica en que el ozono no se introduce al cuerpo. El ozono es muy inestable y por razones prácticas se disipa por completo antes de que la sangre tratada con ozono sea devuelta al cuerpo. Por esta razón, el cuerpo es expuesto a los productos de oxidación del ozono, pero no al ozono. La exposición de la sangre al ozono en cantidades clínicamente apropiadas no causa lisis de los glóbulos rojos, ni compromete la viabilidad funcional de los glóbulos blancos. Tampoco se observan efectos colaterales evidentes en los pacientes que reciben la O3-AHT. El Hospital Oasis of Hope cuenta con una emulsión perfluoroquímica, conocida como Perftec, cuya función es transportar oxígeno. Cuando se transfunde al paciente, aumenta mucho la capacidad de transportación de oxígeno total en la sangre.31 Después de la administración intravenosa de Perftec, se pide a los pacientes que respiren aire enriquecido en oxígeno para que el Perftec en circulación sea cargado con las cantidades óptimas de oxígeno. La combinación de autohemoterapia ozonizada y la administración intravenosa Perftec mejoran la disponibilidad de oxígeno en las regiones hipóxicas de los tumores. Esto a su vez, aumenta la habilidad del ascorbato intravenoso y de la vitamina K para generar peróxido de hidrógeno en los tumores. Quimioterapia concurrente Un gran número de pacientes recibe quimioterapia el mismo día que recibe las vitaminas K3 y C por vía intravenosa. Existen razones para creer que el estrés oxidativo inducido por las vitaminas K3 y C en el tumor, así como la mayor oxigenación que resulta de la terapia de ozono y Perftec, a menudo aumentan la habilidad de los agentes quimioterapéuticos administrados para destruir a las células cancerosas.32-38 El protocolo de administración de la vitamina C del Hospital Oasis of Hope fue diseñado para aprovechar al máximo estas interacciones complementarias para que la destrucción de células cancerosas sea maximizada, sin que aumente el riesgo tóxico en los tejidos celulares. Aunque muchos pacientes sean tratados con quimioterapias, algunos no lo serán. En algunos casos, se sabe qué tipo de cáncer es resistente a los medicamentos quimioterapéuticos disponibles. En otros casos, los pacientes eligen hacer a un lado la quimioterapia por razones personales; para estos pacientes se espera que el régimen de vitamina C, vitamina K y oxigenación del tumor sea suficiente para destruirlo. Otras medidas coadyuvantes En la actualidad empleamos medidas coadyuvantes adicionales que, por lo menos en algunos tumores, tienen el potencial de destruir células cancerosas mediante el régimen de vitaminas C y K3 y la quimioterapia. El compuesto natural salicilato se deriva de la corteza del sauce blanco, empleado durante siglos como un recurso antiinflamatorio. Puede aumentar la sensibilidad de muchos tumores a la quimioterapia y al peróxido de hidrógeno, inhibiendo la actividad de NF-kappaB. Este factor es activado en una alta proporción de cánceres avanzados y actua de múltiples maneras para volver a estos cánceres menos sensibles a la quimioterapia y al estrés oxidativo. Aunque la aspirina es un medicamento químico pariente del salicilato, este último no tiene el potencial de causar úlceras que sangren o insuficiencia renal como la aspirina. El principal efecto colateral común de la administración de ácido salicílico es una discapacidad reversible de la función del oído asociada con una pérdida leve de la agudeza auditiva y de un zumbido en los oídos (tinnitus). Estos problemas desaparecen después de que se interrumpe el salicilato. En el Hospital Oasis of Hope el tipo de salicilato que utilizamos se conoce como salsalato. Es menos probable que el salsalato cause molestias estomacales que el salicilato de sodio. Antes de administrar vitamina K3 y la vitamina C (y posiblemente quimioterapia) a los pacientes, también se les prescribe el suplemento nutricional selenio y la hierba silimarina, esta última es fuente de un compuesto antiinflamatorio natural denominado silibinina. Como el salicilato, estos agentes sensibililizan a los tumores para ser destruidos mediante quimioterapia o estrés oxidativo. La actividad de la silimarina en este sentido es similar a la del salicilato. Suprime la activación de NF-kappaB.47, 48 Estudios recientes muestran que altas dosis del selenio orgánico vuelven a las células cancerosas más sensibles a muchos tipos de medicamentos quimioterapéuticos.49 Existen razones para pensar que el selenio también vuelve al peróxido de hidrógeno más letal para los tumores. En el presente, administramos el selenio en una presentación conocida como metilselenocisteína (MSC), sustancia orgánica natural presente en ciertos alimentos. La MSC es la forma preferida para esta aplicación debido a su rápida metabolización para liberar los metabolitos orgánicos de selenio útiles en la terapia del cáncer. También estamos explorando el uso de la vitamina D (calcitriol) como agente quimiosensibilizador en la terapia del cáncer. El calcitriol es más seguro si se le administra sólo en una o dos dosis a la semana, y si la dieta es relativamente baja en calcio.50 Se ha demostrado que el calicitriol estimula la sensibilidad de muchos cánceres a los medicamentos quimioterapéuticos o al peróxido de hidrógeno.51, 52 Durante su estancia en el Hospital Oasis of Hope, a los pacientes también se les proporcionan varios nutracéuticos tales como el aceite de pescado, los polifenoles del té verde y la melatonina. El propósito es disminuir el crecimiento del tumor bloqueando la formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) o estimular las capacidades inmunológicas del cuerpo. La suplementación con estos neutracéuticos continuará después de que los pacientes regresen a sus casas entre cada sección terapéutica en el Hospital. Esta terapia en casa es crucial para aumentar las probabilidades de una cura o al menos prolongar la vida con una calidad más alta de modo que valga la pena vivirla. No se confunda Los estudios clínicos controlados que muestran que la terapia de vitamina C no funciona en el cáncer sólo evaluaron la vitamina C oral.11 Como se señaló antes, la vitamina C oral logra sólo aumentos modestos en los niveles sanguíneos de ascorbato. La terapia de vitamina C intravenosa ha adquirido con el tiempo una mayor credibilidad; de hecho, actualmente se le evalúa en estudios clínicos de los National Institutes of Health de Estados Unidos. |
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